Al contemplar las obras de Juan, podríamos pensar que utilizó para realizarlas una técnica artística tradicional, como el acrílico, la témpera o el óleo. Sin embargo sabemos que no es así. Sentado frente a un monitor, se ha valido del mouse, del teclado, el lápiz óptico, el escáner, instrumentos mediante los cuales impartió a su computadora las órdenes, para ejecutar los cuadros.
Juan Chapar comenzó a experimentar con la computadora, luego de pintar con óleos, acrílicos y tintas. Descubrió entonces que estaba ante un instrumento capaz de asociarse a su trabajo creador y aún potenciarlo. Un buen programa de pintura, —Soft es su nombre técnico—, le brinda ilimitadas posibilidades, desde elegir el grosor de los lápices, hasta optar entre 16 millones de colores; en todo caso el único límite lo pone su imaginación.
Admirador de Escher, de Chirico, Klimt, Magritte y Dalí; a la hora de hablar sobre su trabajo, lejos de lo que podría esperarse, sólo expone razones poéticas.
Evoca los momentos en que sueña despierto, el paisaje del Río de la Plata que contempla desde su ventana, los reflejos naranja sobre el cielo de invierno, los manglares, esos árboles del mar y de la tierra... Y este universo poético —su otra casa—, como gusta llamarlo citando a Bioy Casares, se despliega en sus obras.
Ignacio Gutiérrez Zaldívar
Siempre me gustó dibujar. Del óleo y el acrílico pasé a la tinta negra muy finita donde dibujé una serie muy extensa de manglares; esos árboles del mar y la tierra. Desde antes que aparecieran las "Personal Computers" (PC) experimento con las computadoras. Ahora he logrado la combinación de "hard" y "soft" que me permiten suplantar mis anteriores técnicas de pintura y poder mostrar una mejor aproximación a mis sueños; a mis otras casas. En Estados Unidos a esta técnica de la pintura la llaman "Digital Art".
Miré miles de veces a Dalí, Escher, de Chirico, Klimt, Magritte y pintores que no recuerdo sus nombres, como el cuadro que vi en Ginebra; en un campo quebrado con distintos verdes, un cochecito con capota al que estaba atado un barrilete que se recortaba sobre un cielo tormentoso.
Me gusta mirar los amaneceres sobre el río desde mi departamento y me acuerdo de la luz naranja entre el monte, cuando empezaba el frío en el campo.
Me gusta la magia en la pintura. Los sueños.
Bioy Casares recomienda escribir porque dice que es como tener otra casa, otro mundo. Y pintar es así. Uno ve la imagen, la está imaginando, la está soñando, y porque estamos en ese otro mundo del que habla Bioy. En ese otro mundo del que habla Aldous Huxley en "Las Puertas de la Percepción".
Juan Chapar